Como una vez exclamara: "¡A mí, hombres!", cuando acudieron algunos los ahuyentó con su bastón, diciendo: "¡Clamé por hombres, no por desperdicios!" (Vida de los filósofos ilustres, de Diógenes Laercio)







domingo, noviembre 26, 2006

¿LA DERECHA CONTRA LA DERECHA?

Siempre se ha querido presentar a la derecha como un bloque monolítico donde predominaba el pensamiento único frente a una izquierda pluralista, plagada de ricos matices, cuando no de diferencias de fondo. Siendo exacto--hasta cierto punto--lo segundo, no lo es del todo lo primero. Así, en la historia de España, no hay más que ver las divergencias tanto en el Partido Moderado de la primera mitad del siglo XIX como en el Partido Conservador de principios del XX, con sus bandos y frecuentes escisiones. Otra cosa es que, a diferencia de las izquierdas en la Guerra Civil, no fuesen capaces de hacer causa común en pro de un objetivo superior. Y si nos situamos en el presente, comprobaremos que ni mucho menos toda la derecha se contiene en el PP, o que no hay fisuras en esa tendencia.
La agria polémica entre el ABC de Zarzalejos y Federico Jiménez Losantos, todo un one man army, refuerza mi certeza: también en la derecha hay diversas corrientes que se tiran los trastos a la cabeza en cruenta pugna. Pero, ya de paso, ¿qué es lo que ocurre con el centenario diario para que siembre división, para que genere posturas contrarias? Sucede que la dirección de ABC ha considerado demasiado arriesgadas posiciones tan resueltas como las de El Mundo y la cadena COPE ante la situación de España, por lo que, excusándose, en boca de Zarzalejos, en que no quieren ser "palmeros" en cuestiones como la investigación del 11-M, se ha preferido seguir el juego de El País y compañía, o sea, actuar de comparsas en las mascaradas del PSOE y PRISA, aunque sean algo críticos con el Gobierno.
Algo querrá decir que Alfonso Ussía anulase su suscripción. Algo querrá decir que, cosa nunca vista en ABC, ahora aparezcan en sus páginas centrales anuncios de contactos con chicas picantes, por demás indecentes en un periódico de fuerte "acento cristiano", siempre según su malogrado director. Si aún respeto un mínimo a ABC es por esa fecha, 1903, que encabeza su portada, y acaso por algunos colaboradores, Mingote, M. Martín Ferrand, Antonio Burgos, que dan lustre a sus desvaídas páginas. No creo que, con grapas o sin ellas, dure otros cien años.

domingo, noviembre 19, 2006

LOS SEGUNDOS DE FU MANCHÚ ZAPATERO

Llevaba tiempo queriendo, en mi continuada e inagotable crítica al Gobierno Zapatero, poner el acento en los dos adláteres del Presidente, o sea, en De la Vega y Rubalcaba. Como las damas van primero, comienzo por la anciana señora María Teresa Fernández de la Vega, Vicepresidenta, cara de perro del Gobierno. Cuando el asunto de la Alcaldía de Madrid, inmejorablemente resuelto por los socialistas, se produjo una reacción favorable a ella para que no fuese enviada a dar esa batalla, tan cara era para los miembros de su partido. ¿Y eso por qué? ¿Será por su manejo del arte de la oratoria? Sus sermones son los de un robot lejanamente humano que lee un telegrama mal redactado. Por ello, más bien achaco su amplio calado a su estilo en el vestir, sobre deslumbrante, costoso.

No menos deslumbrante y no menos actor de los teatros del Gobierno es Alfredo Pérez Rubalcaba, químico y granuja, actualmente ministro de Interior, cargo que desprestigia por haberlo puesto al servicio de su sectario partidismo. Quizá recordado como valioso agente de Felipe González durante el escándalo de los GAL, Rubalcaba se lució y cubrió de gloria en las jornadas del 11 al 14 de marzo de 2004, para acabar desempeñando importantes cometidos desde los que puede ejercer su actividad favorita, que es no es otra que la manipulación, algo que siempre va acompañado de la mentira. De acuerdo en que no tiene la pinta de maligna y ajada profesora de párvulos de la Vicepresidenta, pero sí se da un aire a Rasputin, aparte de poseer un aura que inspira la inmediata desconfianza y la repulsión más justificada.

Estos dos sujetos de la mejor reputación son, por así decirlo, los lugartenientes del presidente Zapatero, fieles ayudantes que en mas de una ocasión dan la cara por él. ¿Qué sería de Fu Manchú Zapatero sin su tigresa De la Vega, con esa colorida indumentaria y su cabeza de pollo recién nacido? ¿Y sin Rubalcaba, el conspirador, el enterado, el embustero, el adelantado del grupo PRISA en el PSOE? Desde luego, la función sería muy distinta sin los africanos bailes vicepresidenciales o sin mentiras descaradas y arriesgadas. ¡Larga vida a los secundarios de lujo!

domingo, noviembre 12, 2006

LOS OCHENTA (IV): REAGAN

Al hablar de los años ochenta desde la óptica en que yo lo estoy haciendo, siempre y sin excepción, única y exclusivamente, es de los años ochenta en Estados Unidos, de un período feliz conocido como los Reagan Eighties. Estos ochenta de Reagan dieron amparo a todas las manifestaciones que anteriormente se han comentado aquí, en un momento de bonanza económica y superación por fin del comunismo. Y el propio Reagan está indisolublemente ligado a esa etapa. En 2004, año de su muerte, Jiménez Losantos le dedicaba estas acertadas palabras en La ilustración Liberal: "Los años 80 del pasado siglo, los años de Reagan, los vivimos en blanco y negro porque [...] las grandes opciones morales y políticas no son cuestión de matices [...]. Y Reagan [...] eligió bien, porque sabía bien lo que quería".

Ronald Reagan (1911-2004) fue actor antes que político, y del mundo del cine pasó al mundo público. Elegido gobernador de California en 1966, fue catapultado a presidir el principal país que hacía frente a la URSS en noviembre de 1980, contando ya con 69 años. Pero tenía determinación y muchas ideas que poner en marcha. Apoyándose en un programa liberal, recortó el gasto del Estado y bajó los impuestos; en política exterior, dio guerra a la URSS con ciencia y arrojo, minando sus posiciones poco a poco, y fue el presidente que propiciaría el fin de esta otra gran potencia, el Imperio del Mal. Sobrevivió a un atentado a tiro limpio en 1981. Superada la crisis económica de principios de los ochenta, Reagan obtuvo una victoria más que aplastante en 1984, permaneciendo en el poder hasta 1989. Y el Muro cayó.
El Gran Comunicador, conservador, liberal, para muchos héroe del siglo pasado, produjo algunas frases que, además de su legado inconmensurable, han de quedar para la posteridad. Como: "Compatriotas americanos, me alegra decirles que hoy he firmado una ley que ilegalizará a Rusia para siempre. Empezamos a bombardear en cinco minutos". Sí, sí, sólo estaba probando el micrófono, haciendo la broma, y sin querer lo oyó todo el mundo. Genial: ni que decir tiene que es una anécdota auténticamente ochentera.

domingo, noviembre 05, 2006

LOS OCHENTA (III): "CEMENTERIO DE ANIMALES"

Aunque normalmente se cita la novela Generación X, de Douglas Coupland, para hablar de los ochenta y de su cultura popular en términos literarios, la obra fue escrita en 1991, por lo que no es objeto de mi cosmovisión. Buscar un escritor y un libro ochenteros es tarea difícil, pero yo me decanto por Stephen King y por su Cementerio de animales (1983). A Stephen King lo elijo porque siempre sienta bien su cruda literatura fantástica, además de que en la década prodigiosa alumbró una producción sobresaliente: Ojos de fuego, Cujo, Eso, Misery o La mitad oscura son algunas muestras, sin olvidar la misma Cementerio de animales. Es claro que King, en el fondo un costumbrista malpensado, plasmó en estas novelas la idiosincrasia de esos años. Sí, puebla sus páginas. Pruébenlo.

Por su trama, pero más por sus personajes de fatal destino, Cementerio de animales me conmocionó. Resulta evidente que no la leí en los ochenta; da igual, no ha envejecido: su mensaje, que no es otro que el de que hay que tener cuidado con lo que desea, pues puede hacerse realidad, sigue muy. El argumento lo conocerán de sobra. La típica familia feliz americana con sus no menos típicas disputas, el típico barrio apacible con vecinos excéntricos, la típica universidad... Lo raro, lo inquietante, va a ser el misterioso Pet Sematary, cuyas propiedades mágicas son capaces de resucitar a los muertos, así como es perturbadora, al compás de un relato maldito cuanto triste, la evolución psicológica de su protagonista. Tendrán ustedes un duro corazón si no lloran con esta lectura.

Que de seguro existe una novela que se adecue mejor a los parámetros que yo busco de los ochenta, es algo que supongo. Pero de veras que Cementerio de animales es digno fruto de la época que sólo podía ser traído al mundo por Stephen King y su malsana imaginación. La inevitable película, de 1989, es inferior al libro, y no por ello mala, sino igualmente aconsejable. En especial por la canción Pet Sematary, los Ramones en auge. Tremendo tema, por el que canto en su recuerdo: I dont want to be buried in a Pet Sematary...