Como una vez exclamara: "¡A mí, hombres!", cuando acudieron algunos los ahuyentó con su bastón, diciendo: "¡Clamé por hombres, no por desperdicios!" (Vida de los filósofos ilustres, de Diógenes Laercio)







domingo, marzo 25, 2007

EN VÍAS DE NEGOCIACIÓN

He podido comprobar cómo funciona la estrategia progresista para suavizar las nefastas acciones del Gobierno Zapatero. Es un proceso en varios pasos y que se sigue casi siempre. Primero, cuando el desaguisado gubernamental firmado directa o indirectamente por Zapatero está reciente, ardiendo, se guarda silencio ante la indignación general. Después, en el momento en que parece claro que el Gobierno ha obrado de la peor forma posible y que no tiene justificación ni perdón, comienzan, tímidamente, a surgir las primeras excusas y argumentaciones extravagantes. Finalmente, se saca a la luz algún recuerdo de la época del PP que, aunque no sea una analogía válida, es empleado como tal, comparando lo incomparable, y los socialistas ya pueden volver a levantar la testa, superando airosos el trance.

Ha pasado con De Juana Chaos, por ejemplo. Una de esas encuestas manipuladas de El Plural lo reflejaba bien: nada más saberse la controvertida decisión, el porcentaje que condenaba la cobardía y el oportunismo (recordemos, en la negociación con ETA todo vale) del Gobierno aventajaba con diferencia al que apoyaba la medida; pero según transcurrieron las horas y aun los días se dio la vuelta a la tortilla y, después de todo, ha quedado por encima el segundo porcentaje. Y pasará, es seguro, con el caso Otegi. El pacifista, con un fiscal haciendo las veces de abogado y que le retiró los cargos, está, en palabras del susodicho valedor, un esbirro de Cándido Conde-Pumpido, "perfectamente en libertad". En futuras comparecencias, Blanco, tan revelador como siempre, dirá que con el PP sucedió lo mismo.

Lo mejor es que los amantes del PSOE se aferran a la legalidad. No lo pongo en duda, el Gobierno se mueve en ese marco, si bien, por qué será, siempre deja caer la balanza de la Justicia del lado de los terroristas, bien con el asesino de veinticinco personas--cuya excarcelación o no estaba en manos del Gobierno--, bien con el líder terrorista de Batasuna--aquí el ejecutor del Gobierno ha sido su envilecido Fiscal General del Estado--. Francamente, o el arreglo con ETA está otra vez en marcha o Zapatero es rematadamente tonto.

domingo, marzo 18, 2007

EXTRAÑA FORMA DE ARTE

Me desagrada en extremo el monumento de cristal dedicado a las víctimas del 11-M. Ha estado acertado Pío Moa al compararlo con un silo ("un arte sin inspiración, capaz tan sólo de expresar el vacío y el sinsentido"). Por dentro, con sus mensajes flotantes, es algo más decente, pero sin pasar de lo hortera y lo vacuo. El monumento, hay que decirlo a las claras, es feo; hubiese sido mucho mejor y mucho más emotivo una lápida o similar con los nombres de los asesinados. En cualquier caso, y aunque comprendo que el lugar donde se levanta es simbólico, no es el más apropiado para una construcción tan... moderna. Hay edificios históricos que se resienten ante él. Aparte de la propia estación, que el silo de cristal se halle casi frente al espléndido Ministerio de Agricultura es una afrenta difícilmente justificable.

Los experimentos vanguardistas arquitectónicos tendrían que ser relegados a zonas menos antiguas y céntricas de la ciudad, conformando un espacio nuevo que acogiese, cual vertedero, las basuras producidas por el siglo XXI (se salvan los rascacielos). Sólo de esta manera no se deshonra el legado del pasado. En Madrid no hay cuidado para eso. El futuro anexo del Museo del Prado, un grotesco cubo, o la abominación, el cáncer linfático que sufre desde hace poco el Museo de Arte Reina Sofía, son ejemplos de lo que nunca se debe hacer. ¿Qué será lo siguiente? ¿Una especie de nave espacial montada sobre el Museo Thyssen? ¿Una espiral ascendente que emerja del techo del edificio de la Bolsa de Madrid? Un poco de respeto, por favor. En tal sentido, las ampliaciones del Congreso y del Senado no están mal.

Pero tal vez esté equivocado y mi afán de conservación sea grande, abusivo. Los parisinos también acogieron con recelo y desprecio la Torre Eiffel y, hoy día, es la imagen internacional de su ciudad. Bueno, sea como fuere, estoy en mi derecho de expresar mi rechazo por el monumento recién inaugurado y mi petición de que no se coloquen al lado de edificios bellos e históricos estas novedades abstractas, que se vayan con sus deformidades a otra parte, que dejen tranquilos a las columnas jónicas y a los frontones clásicos esas curvas futuristas.

domingo, marzo 11, 2007

VOLVEMOS AL AGUJERO

Era un eslogan de los del PSOE, pretencioso cuanto engañoso, que decía: "Volvemos a Europa". No recuerdo a cuento de qué venía, ni si el año en que apareció fue el fatídico 2004, pero constato que tal regreso a Europa no se ha producido y que ha sido pospuesto. Al comienzo de la legislatura, lo que procuró el Gobierno socialista fue alejarse de Estados Unidos e Inglaterra, los grandes aliados de Aznar, a fin de volver a la sombra de los tradicionales amos, es decir, Francia y Alemania. Sin embargo, tampoco se cosecharon muchos triunfos con esta supuesta política europeísta. La Unión Europea no está de moda y cuestiones como la OPA a Endesa nos han dejado en muy mal lugar. Así, el Gobierno emprendió su descenso a los infiernos de Sudamérica y África en busca de mejores recibimientos y extravagantes amigos.

En Sudamérica, Zapatero, apartando la lógica y la decencia, nos ha relacionado con mandatarios totalitarios como Chávez o con sujetos simplemente patéticos como Evo Morales, perjudicando de esta manera los intereses de España no sólo internacionalmente, sino también económicamente, porque ambos dirigentes socialistas anhelan cepillarse las empresas españolas que hay instaladas en sus países. Pero el Presidente, en vez de dejar claro quién es la potencia y quién el tercermundista, no cesa de otorgarles millones gratia et amore. Y ya en el Mediterráneo, la actitud hacia Marruecos es servil. En su reciente viaje a los territorios del enemigo, Zapatero se plegó a las componendas sobre el Sahara y, encima, en su discurso de la rueda de prensa no se sabía si hablaba de la antigua colonia o de su negociación con ETA.

El resultado de la política exterior del Gobierno es bien conocido: en Europa se nos tiene por tontos, por unos incapaces con suerte; en Estados Unidos nos ignoran y desprecian; y nuestros miserables, rastreros aliados se ríen de nosotros, nos torean y nos exigen más ayudas. Lo único que veo adecuado en tamaño despropósito es Moratinos, pues, egregio payaso, es justo la imagen que los demás países tienen de España. Que prueben con Cataluña, que de la mano de Carod Rovira, el vendedor de diccionarios a domicilio, será buena aliada.

domingo, marzo 04, 2007

TIEMPO DE CHAOS

Anoche, casi por casualidad, di con una película en la Cuatro que me interesó a ratos y cuyo argumento es de rabiosa actualidad. En una ciudad del sur de Estados Unidos, dos jóvenes con barrigas cerveceras y una bandera confederada en la camioneta violan y maltratan a una niña negra. Ante la inminencia de su absolución (estamos en el sur, donde aún hay un racismo muy especial), el padre de la niña, interpretado por Samuel L. Jackson, los asesina brutalmente con un rifle automático, por lo que es detenido y juzgado, y los buenos tratarán de que sea absuelto por su enajenación transitoria y los malos--el Ku Klux Klan--de que sea condenado a la cámara de gas. Pero el resto ya no importa. Lo que en Tiempo de matar (1996) salta a los ojos es el dilema de si es correcto o no tomarse la Justicia por su cuenta.

Reconozco que me sorprende la poca delicadeza de Cuatro para con sus socios del PSOE. El Gobierno, aquí proterrorista en vez de racista, concede la prisión atenuada a De Juana Chaos, asesino no arrepentido de veinticinco personas, y van los de Cuatro y, con gran oportunidad, emiten una película que considera legitimado vengarse personalmente cuando la Justicia no aparece por ningún lado, aunque las decisiones que hay de por medio sean legales. Mi pregunta es: ¿Puede ser así? O sea, cuando por culpa de las malas leyes o por culpa de quienes las administran falla la Justicia, ¿sería aceptable coger un revólver, esperar a la salida de un juzgado (o de un hospital) y vaciar el cargador sobre quien te ha arruinado la vida matando a un ser querido? Lo he aventurado antes este espacio; no es tema baladí.

Yo estoy por el cumplimiento de la Ley, pero si ésta no va acompañada de la Justicia en demasiadas ocasiones, comprendería que alguien la buscase por sí solo. En España, las víctimas del terrorismo han confiado ejemplarmente en las instituciones y no han caído en la tentación de asesinar a los asesinos. Sin embargo, su decepción en los últimos tiempos es continua, no ya por nuestro deficiente Código Penal o por nuestros circenses jueces, sino por la actuación final de un Gobierno desesperado y peligroso. ¿Podrán aguantar como hasta ahora?