Como una vez exclamara: "¡A mí, hombres!", cuando acudieron algunos los ahuyentó con su bastón, diciendo: "¡Clamé por hombres, no por desperdicios!" (Vida de los filósofos ilustres, de Diógenes Laercio)







domingo, octubre 28, 2007

"AUREA MEDIOCRITAS"

No es nuevo. Algunos resentidos critican a J.K. Rowling, autora de los siete libros de Harry Potter, porque su afamada saga aleja a los niños de los añejos clásicos españoles. Un pedestre argumento. Obligar a los niños a leer dichos clásicos solamente conseguirá que los odien, mientras que acceder a la literatura a través de las aventuras del joven mago debe ser una grata experiencia. Hace poco también ha habido una controversia acerca de la sexualidad de Dumbledore. Rowling, una mujer a la que admiro y con la que me casaría, ha demostrado su astucia. Revelar la homosexualidad del director de Hogwarts en los libros habría causado rechazo y asco justificados hacia un personaje entrañable y sabio, pero al hacerlo a posteriori se gana el aprecio de los colectivos lilas, despierta morbo y da tirón a la saga.

Sí, Rowling es admirable: se hizo a sí misma; de ser pobre de solemnidad ha llegado a poseer una gigantesca fortuna. Puede afirmar con orgullo que vive de lo que escribe, y para un escritor el premio más elevado debería consistir en emocionar a millones de lectores en todo el mundo. Esto es algo que no alcanzan a comprender las figuras preclaras de nuestras letras actuales, que se hallan ancladas en el barroquismo y el envanecimiento. Los altaneros, plastas novelistas españoles no saben huir de la primera persona del singular, de la introspección más ridícula. Ahí tenemos como ejemplos a Javier Marías, Almudena Grandes, Rosa Montero, Antonio Gala y un largo y aburrido elenco de productores de abortos literarios ilegibles y soporíferos. No tienen historias que contar, sólo florituras que ejecutar.

Nuestra mujer del día plasma sus ideas con sencillez y claridad, pues no hay lugar para los aspavientos y las profundidades absurdas. Claro que es literatura de entretenimiento. ¡Eso ya es mucho, maldición! Los libros de los escritores españoles citados no tienen el menor interés, son del género bobo. Ni entretienen ni van a perdurar por su vocabulario o las ideas abstractas que pretenden transmitir. Personalmente, prefiero releer los títulos de Harry Potter en espera del séptimo y las novelas negras (y victorianas) de Anne Perry antes que caer en los delirios de cuatro pánfilos.

domingo, octubre 21, 2007

LORD ZAPATERO, EL QUE ODIA LO BUENO Y LO DECENTE

De pequeño era un fiel seguidor de la serie Power Rangers, que me tenía absolutamente enganchado. Como en toda historia, lo que más me llamaba la atención eran los villanos. Hartos de los fracasos de Rita Repulsa, la bruja vestida de morado, los que deseábamos el fin de los buenos--unos jóvenes políticamente correctos, alelados y sosos, víctimas de la Educación para la Ciudadanía--estuvimos de enhorabuena cuando apareció Lord Zedd a hacerse cargo de la situación y arreglar la mala gestión que de sus planes imperiales se hacía en la base de los malos, ubicada en la Luna. Lord Zedd era un demonio rojo, un verdadero emperador del mal, y su máscara la coronaba una zeta, del mismo modo que su báculo estaba rematado por la misma letra. Incluso sus masillas especiales llevaban la zeta en el pecho.

Cuento esto porque es lo primero que me vino a la cabeza tras ver el nuevo vídeo de propaganda socialista, con Zapatero encumbrado como sonriente líder supremo, la letra zeta omnipresente. Y, sin embargo, el vídeo, con ser simpático, no puede resultar efectivo. Así no se hace a un hombre de Estado creíble y serio, que es lo que decían querer. Una cosa es ser un político cercano a los ciudadanos y otra presentarse como un tonto. Y un político cercano, para mí, es el que se preocupa y ocupa de problemas reales, no el iluminado que nos trae el Estatuto de Cataluña, la desastrosa negociación con ETA y la Ley de Memoria Histórica y nos vende tales trastos averiados con su forzada sonrisa, porque "todo se puede decir con una sonrisa", sí, y con mayor frescura si se es un inconsciente y un frívolo.

La proximidad a la gente no se logra sólo con abandonar la corbata y reírse un poco de sí mismo, ¿o es que piensa el PSOE que tan superficiales son los españoles? Además, la escena de José Blanco pegado al atril con forma de zeta no es, digamos, muy instructiva: jamás se vio un perro tan baboso. Sobre su amo Zapatero (con una falta de dicción, es un mal comunicador), al igual que en su día quiso ser el maquiavélico Fu Manchú, ahora es Lord Zedd. Se me ocurren más ideas para la campaña: un trono que sea una zeta, insignias con la zeta, etcétera.

domingo, octubre 14, 2007

LA PATRAÑA DE MODA

Le han concedido el Nobel de la Paz a Al Gore. Este individuo, que va de premio en premio, está sacando una alta rentabilidad al hecho de haberse convertido en el profeta de los desastres ecológicos. El cambio climático, el calentamiento global, la desaparición de las especies, el fin del mundo... ¡El miedo es el medio! Tanto es así, señor Gore, que le pagaré cuantiosamente a fin de que nos imparta una conferencia que nos diga qué tenemos que hacer. El pacifismo ecológico debe entenderse en el sentido de una de las tesis de Zapatero: "El cambio climático ha provocado ya más víctimas que el terrorismo internacional". Esto es, olvidémonos de los terroristas musulmanes y pasemos a ocuparnos de seguir las indicaciones medioambientales de ungidos como Gore, ya que seguro nos irá mucho mejor.

El cambio climático, hoy sinónimo de calentamiento global, no es más que una teoría sobre la que no hay un consenso científico tan enorme. No está demostrado que estemos asistiendo al período más caluroso de nuestra era ni que los Polos se vayan a derretir inminentemente, así como tampoco lo está la relación entre ese calentamiento y la emisión de dióxido de carbono. "Puedo decirles que la evidencia del calentamiento global es mucho menor de lo que sus proponentes nunca admitirán. Puedo decirles que el porcentaje de terrenos urbanizados en EEUU [...] es del 5%. Puedo decirles que el desierto del Sahara está disminuyendo de tamaño y el total de hielo de la Antártica se está incrementando", aclara el gran Michael Crichton, que ridiculizaba a los ecoterroristas en su novela Estado de miedo.

El documental Una verdad incómoda es un logrado (y manipulador) ejercicio de ficción e intimidación. Si ese fantasioso relato de terror o los libros de Gore nos han de concienciar, apaga y vámonos. Todo la solución al mayor problema del planeta se traduce en intervencionismo estatal y más cargas y directrices para los ciudadanos. Obedeced, siervos, o moriréis abrasados o ahogados. Y es que no nos pueden dejar en paz. Además, se habla siempre de los inconvenientes del calentamiento global, caso de que existiera; pero, ¿qué pasa con las ventajas?

domingo, octubre 07, 2007

"COMO EL GRAN PROFESOR QUE SOY"

Estoy acabando de ver la serie de animación japonesa Great Teacher Onizuka (abreviado como GTO). Su protagonista me ha caído increíblemente bien, algo muy importante en una historia que se centra en él totalmente. Un antiguo y feroz miembro de una banda callejera, movido por elevados ideales, decide meterse a profesor. No lo va a tener fácil, porque, amén de indocumentado, es un sujeto alocado, imprevisible. Sin embargo, la directora de una escuela privada necesita a alguien como él, a alguien capaz de hacerse cargo de una conflictiva clase que destruye psicológicamente a todos los tutores que pasan por ella. Como nuevo tutor, Onizuka se muestra pervertido e irresponsable, pero se basa en una mentalidad justiciera y de lealtad hacia sus alumnos que no dejará indiferente a nadie.

En la escuela casi todos son sus enemigos, incluso el profesorado está en su contra debido a su heterodoxia. En cuanto a los alumnos, existe un explosivo núcleo formado por brutos y superdotados que es el responsable del terrorismo escolar que tanto preocupa a la directora. Onizuka se enfrentará a ellos inicialmente, ganando su confianza poco a poco. Además, existen multitud de conflictos personales por resolver, como el del débil freakie Yoshikawa, al que Onizuka impide suicidarse en varias ocasiones. Aunque después de un tiempo obtiene el cariño y el respeto de la mayoría, algunos personajes (Miyabi o el subdirector) continúan intentando expulsar a Onizuka por todos los medios. De este modo, abundan las conspiraciones más surrealistas y originales. Es una comedia sazonada con melodrama.

Especialmente memorables son los capítulos en que Onizuka hace frente a una especie de APA a la japonesa (organización odiosa donde las haya) o los del viaje a Okinawa, donde se puede asistir a un enamoramiento imposible o a una breve redención del subdirector. Es un profesor de maneras expeditivas si se trata de su autoridad o de la vida de sus alumnos, por los que se sacrifica sin excepción. Esta serie enseña que los problemas en un colegio no son siempre académicos, sino también sociológicos, y que un gran profesor ayuda mucho.