Como una vez exclamara: "¡A mí, hombres!", cuando acudieron algunos los ahuyentó con su bastón, diciendo: "¡Clamé por hombres, no por desperdicios!" (Vida de los filósofos ilustres, de Diógenes Laercio)







domingo, diciembre 29, 2013

EL PLANETA PERDIDO EN LOS SETENTA

Mucho antes de Jurassic Park (1993) y sus secuelas, el cine ya se había fijado en los dinosaurios y lo atractivos que podían ser en pantalla. Ejemplos destacables son El mundo perdido (1925), basada en la novela homónima de Arthur Conan Doyle publicada en 1912; King Kong (1933); Viaje al centro de la Tierra (1959 y 1976); Cuando los dinosaurios dominaban la tierra (1970); y La tierra olvidada por el tiempo (1975).

En esta línea, voy a hablar de una producción de bajo presupuesto, El planeta de los dinosaurios (1978), cuyos efectos especiales (dinosaurios animados por stop motion) fueron alabados en su tiempo. No obstante, el resto es más bien pobre.

El planeta de los dinosaurios pertenecía a esa clase de películas que, emitidas un sábado o domingo por la tarde, poseían la cualidad de sumir al niño que se topaba con ellas en una especie de delirio febril que después trasladaba a sus juegos, intentando reproducir lo que había visto con sus muñecos de plástico. Se lleva la palma de oro en esta categoría Cuando los dinosaurios dominaban la tierra, que reúne a cavernícolas, dinosaurios y cangrejos gigantes.

Tal vez por el influjo de Star Wars (1977), El planeta de los dinosaurios se presenta como ciencia-ficción. Unos viajeros espaciales sufren un percance en su nave y se ven obligados a aterrizar en un planeta desconocido y poblado por dinosaurios, hecho que se debe a su similitud con la Tierra y a que es más joven que ésta. 

Reconociendo que los dinosaurios no están mal, dentro de las limitaciones del stop motion, la película apesta y tuvo que apestar en el pasado. Conserva el encanto pop de las producciones de la época, pero poco más, pues es aburrida y lenta. 

El guión es repetitivo hasta la saciedad. El grupo de supervivientes, liderado por el capitán Lee, auténtico antecesor –en físico, vacilaciones e incompetencia-- del capitán Valladares de la serie Plutón BRB Nero (2008), va de emplazamiento en emplazamiento entrando en conflicto con varios dinosaurios, siendo su obsesión si hay que retirarse o atacar, aun arriesgando vidas, lo que ocasiona el acostumbrado choque entre oficial al mando y subordinado más experimentado y rudo. También pulula por ahí, como alivio cómico, el Vicepresidente de la empresa propietaria de la nave, que opta por quejarse de todo (“Capitán, en mi próxima nave será usted el camarero”, espeta al atribulado Lee), ganándose el rechazo de su propia secretaria, que dimite escribiendo “I quit” en una piedra.

Estéticamente, los personajes son hijos de los setenta, con bigotazos (incluso una mujer lo luce despreocupadamente), patillas, pantalones de campana y colores chillones en la ropa. Obviamente, hay una negra con peinado afro y una rubia tonta que muere al principio, no sin antes quedarse en ropa interior y ejecutar un chusco homenaje a Tiburón (1975).

La tecnología empleada por los viajeros espaciales es digna de mención. Para comunicarse, cuentan con ¡espejos de señales! Respecto al armamento, se reduce a cuatro rifles láser (son como batidoras) que corren distinta pero igualmente trágica suerte. El primero se estropea al entrar en contacto con el agua (¡!). Otro cae por un precipicio y nadie se molesta en recogerlo, a pesar de que no está demasiado lejos. El tercero también cae por un precipicio, esta vez en manos del ya liquidado Vicepresidente. Y el cuarto desaparece misteriosamente tras el ataque de un tiranosaurio. Sinceramente, mejor así, porque las pocas veces que se utilizan demuestran una eficacia nula frente a la gruesa piel de los saurios.  

El pretendido tema de la película es la supervivencia humana y el asentamiento en entornos hostiles. Pero los viajeros, que continuamente proclaman su fe en las capacidades humanas, dan muestras de un muy escaso dominio de la técnica necesaria para adaptarse. Por ejemplo, la empalizada que construyen para protegerse del ataque de los dinosaurios (de por sí una idea peregrina) es tan cochambrosa que hasta un niño podría mejorarla. 

Vistas hoy, estas películas podrían pasar por adaptaciones o, en todo caso, equivalentes fílmicos de aquellos libros de bolsillo de a duro que in illo tempore se vendían tanto y se prodigaban en viajes espaciales, monstruos varios y fantasías en general. No importaban la baja calidad o las tramas absurdas; eran productos pensados para suministrar un deleite sin contemplaciones.  

Me temo que El planeta de los dinosaurios, pese a sus estimables criaturas, falla en la misión de entretener y provoca el sopor del espectador. Ni siquiera el final es especialmente sorpresivo. 

Con todo, no la condenaría a la hoguera justamente por su adscripción a la pop culture y a las películas de dinosaurios. ¡Mantuvieron viva la llama que llegó a Michael Crichton y Steven Spielberg! Pienso en el primero viendo esta película y decidiendo que él haría algo distinto. Así, Jurassic Park vino a acabar con el stop motion y aportó seriedad y tono científico a los encontronazos entre humanos y dinosaurios, alejándose de lo que se había hecho en los años setenta.

miércoles, diciembre 25, 2013

MENSAJE DE NAVIDAD


Deseo a mis lectores una muy Feliz Navidad y un venturoso 2014, en libertad y pleno de éxitos. Que durante el próximo año no desfallezcamos en nuestros propósitos y avancemos por la senda de la recuperación en España.

domingo, diciembre 22, 2013

SOBRE EL CARPETAZO A EUROVEGAS

Cuando se confirmó la noticia de que Eurovegas había naufragado, la derecha más casposa y católica y la izquierda, que aparte de intervencionista se ha vuelto puritana, lo celebraron por igual. Era el adiós a un tipo de negocio que habían condenado por inmoral, a lo que se sumaba su rechazo casi visceral a las facilidades concedidas a Sheldon Adelson, sujeto sospechoso en su doble condición de judío y republicano. 

Percival Manglano se ha preguntado, con razón, si es que acaso había que poner obstáculos (más de los existentes) a una inversión multimillonaria en un país en crisis. No comprendo qué hay de malo en que los poderes públicos, a fin de atraer inversiones, remuevan trabas y otorguen facilidades a los empresarios. La mentalidad socialista es que un empresario tiene que pedir perdón por serlo y, después, soportar toda clase de regulaciones, impuestos y abusos con tal de proteger a los desvalidos ciudadanos de los males del sector privado. 

El problema es que detrás de este paternalismo no hay una alternativa. ¿Qué planes tiene Tomás Gómez, el que una vez lució patillas, para crear puestos de trabajo en Madrid? Es terrible que un hombre perdido en su universo de derechos sociales inviables, absolutamente fuera de la realidad y trasnochado se permita indicar a empresarios y trabajadores potenciales lo que tienen que hacer para ganarse la vida. 

Resulta creíble que Adelson, como ya se ha apuntado en alguna parte, no dispusiera de la financiación necesaria para levantar el complejo: decidió entonces exigir unas condiciones inaceptables en la negociación para reventar el proyecto sin quedar él en mal lugar. 

Es cierto que había condiciones difícilmente asumibles y otras… no tanto. Por ejemplo, la relativa a fumar en los casinos, algo muy razonable, pese a lo cual el Gobierno no cedió, lo que revela hasta qué punto está alejado el PP, o la facción del PP dominante, de un ideario mínimamente liberal. Y es que la abolición de la prohibición de fumar en locales y negocios privados debería figurar en la agenda de cualquier político que tenga respeto por la libertad individual. 

Para Madrid, fue un triunfo el solo hecho de que Las Vegas Sands Corporation, en detrimento de Barcelona, la seleccionase. Y subrayo este extremo porque albergo el convencimiento de que, de haber sido Barcelona la escogida, los socialistas, los comunistas, El País, etcétera, no habrían manifestado tantas objeciones al asunto e incluso habrían reclamado a Rajoy toda su colaboración, agitando el fantasma del centralismo en cuanto el Gobierno no se hubiese plegado a los planes de la Generalidad. En tal hipótesis, no cuesta imaginar a Tomás Gómez aprestándose a rezar en dirección a Barcelona antes de acusar a Ignacio González de haber perdido tan fabulosa oportunidad. 

Que el proyecto haya tenido este abrupto desenlace es una lástima pero no un drama, pues Madrid va a seguir liderando la economía española. Celebrar el que no se instale aquí lo dejo a quienes creen que sobra el dinero y que el drama del paro masivo se va a arreglar con modelos productivos salidos de mentes entregadas a la fantasía.

domingo, diciembre 15, 2013

LA PRISIÓN SE LES QUEDÓ PEQUEÑA

Tenía marcada Escape Plan (2013) como una cita ineludible. Acudí al cine con las expectativas altas: por primera vez, Sylvester Stallone y Arnold Schwarzenegger actúan juntos como protagonistas en una película. Escape Plan, largamente esperada por propiciar dicha reunión, suministra un disfrute cuantioso, pero no despega tanto como hubiera sido deseable en una película que debería haber alcanzado la condición de legendaria. 

El argumento gira en torno a The Tomb, la prisión de máxima seguridad definitiva, gestionada por una empresa privada y a prueba de fugas, extremo que ha de comprobar, infiltrándose como interno, el experimentado Ray Breslin (Stallone), un tipo observador y sagaz que sabe detectar los puntos débiles de todo establecimiento penitenciario. Víctima de un engaño, el plan original se tuerce y tendrá que recurrir a la ayuda de Emil Rottmayer (Schwarzenegger), a quien el sádico alcaide Hobbes (Jim Caviezel) retiene para sonsacar información sobre un peligroso criminal.

Concedo a Escape Plan una valoración menor que a The Expendables 1 y 2 (2010 y 2012), filmes de acción desinhibidos que también tratan de recuperar el espíritu de los ochenta. La ansiada colaboración entre los dos titanes del cine de acción y músculos merecía más fuegos artificiales, más frases de antología, más ritmo… Sé que estoy siendo impreciso. Lo que critico es que a veces la película, pudiendo de sobra repartir más alegrías, se queda corta o es morosa en la administración de pimienta, tiros y peleas.

Aun así, la trama engancha y hay escenas memorables (obviamente, el duelo a manos desnudas entre sus dos héroes), por lo que no me siento defraudado. Y, para los que somos aficionados al género carcelario (ya visitado por Stallone en alguna ocasión), tiene el atractivo de presentar una prisión realmente inquebrantable.

Sin quejas para las actuaciones de Arnold y Sly, que trabajan bien juntos, compenetrándose a la perfección y explotando sus diferencias, así como sus posibilidades de colaborar. Los dos están en buena forma. Superados los sesenta y cinco años, su rendimiento sigue siendo óptimo.

He de destacar que el villano consigue hacerles sombra en algún momento. Lástima que tampoco le hayan dado demasiado juego. Hobbes aúna un estilo extravagante, aseado y refinado con la capacidad de arremangarse y empuñar un arma cuando la ocasión lo exige, y se comporta con notable racionalidad a lo largo de la película.

Criticable la traducción literal que se ha hecho del título, ya que Plan de escape suena rematadamente mal. ¿Por qué no dejarlo sin traducir? El título no ofrece dudas a los que no hablan inglés.

Escape Plan demuestra que Stallone y Schwarzenegger no piensan en retirarse y continúan aumentando el body count por la vía rápida. Lo próximo, aparte de The Expendables III, es un retorno a sus personajes clásicos: John Rambo y Conan y el T-800…

domingo, diciembre 08, 2013

NO A LA REFORMA CONSTITUCIONAL DEL PSOE

La Constitución de 1978 ha celebrado su trigésimo quinto aniversario bajo la amenaza de su reforma, amenaza proferida por parte de determinados progresistas. ¿Por qué amenaza y no oportunidad? En este escrito trataré de explicar mi posición acerca de la supuesta necesidad de reformar el texto constitucional.

No hay ninguna constitución pensada para permanecer inmutable, por lo que en ellas se prevén mecanismos de reforma. La reforma, en ocasiones, es oportuna, deseable, ya que puede servir para limar defectos o introducir ciertos principios o reglas que merecen rango constitucional. 

Empero, las últimas propuestas de reforma de la Constitución española sólo generan unas muy justificadas reservas. Con ellas no se enderezaría problema alguno, sino que serían una pérdida de tiempo o, lo que es más rechazable, empeorarían la norma y originarían nuevos embrollos. 

Así sucede con el federalismo que receta el PSOE. Un federalismo del que poco se sabe y cuya intención es calmar a los nacionalistas (eso dicen). Lo cierto es que difícilmente la implantación un modelo federal enterraría la pulsión separatista. Mariano Rajoy, excelente, como de costumbre, en sede parlamentaria, dijo: “Es un error cambiar la Constitución para satisfacer a quien no se sentirá satisfecho”. Opinión que comparte Alfonso Guerra: “El Estado autonómico es federal, funciona como un Estado federal. Tengo dudas de que esa reforma pueda satisfacer las aspiraciones de los dirigentes nacionalistas catalanes”. 

La reforma enarbolada por Rubalcaba y su tropa de enanos intelectuales cae en un viejo error del constitucionalismo español, el de otorgar un valor taumatúrgico a un nuevo texto constitucional, como si pudiera obrar milagros. De paso, su propuesta –insustancial y poco meditada-- les permite enmascarar sus propias contradicciones, así como el reconocimiento de la verdadera causa de los males territoriales de España, que no es otra que la pujanza de un nacionalismo que debería ser combatido con ahínco. Para ello no hace falta reformar nada, sino deslegitimar a los nacionalistas y defender la unidad de España sin ambages.

El PSOE alberga, asimismo, la idea de introducir en el texto constitucional buena parte de su chatarra ideológica, incurriendo en este caso en el vicio, igualmente característico del pasado, de aspirar a una constitución de partido.

Pues bien, la Constitución de 1978 posee la virtud de la flexibilidad, al igual que la Constitución de 1876, la que más tiempo estuvo vigente en España a fecha de hoy. De las ventajas de semejante virtud dio cuenta Francisco Silvela en relación con el texto de 1876: “Bajo esta Constitución pueden realizarse todas las políticas posibles dentro del sistema monárquico constitucional. El proyecto de Constitución no es más que un conjunto de instituciones con virtualidad suficiente para que esas posibilidades se desarrollen”.

Que la Constitución pasara a responder a una ideología concreta tendría como consecuencia inmediata que el siguiente partido en el poder la cambiaría para consagrar la suya, y así sucesivamente.

Descartadas las propuestas socialistas, diré que hay una con la que sí estoy de acuerdo, mas es improbable que se lleve a cabo. Me refiero a la formulada por el Consejo de Estado a principios de 2006. El órgano consultivo, para espanto de Zapatero, sostuvo que el sistema abierto del Título VIII había causado inoperancia y tensiones perjudiciales y recomendó que la Constitución fijara el techo de las competencias autonómicas, que se recuperara el recurso previo de inconstitucionalidad para controlar reformas estatutarias y que se concretara el concepto de solidaridad a fin de fomentar comportamientos solidarios y combatir los que no lo fuesen. Huelga decir que esta propuesta se sitúa en el extremo opuesto a la de Rubalcaba y compañía, que promueven un federalismo tan desastroso como el que ha cuarteado su propio partido.

En conclusión, la necesidad de cambiar la Constitución en este momento es, cuando menos, muy discutible: las propuestas que se manejan no presentan el menor atractivo, toda vez que entrañan más riesgos que eventuales beneficios para el conjunto de los españoles y la pervivencia del sistema. Por lo tanto, condeno la fiebre reformista que sufren los socialistas y espero y deseo que Rajoy que no se deje embaucar por Rubalcaba. 

El PSOE vuelve a errar en todo. El mejor servicio que este partido podría rendir a España sería su disolución inmediata. Y basta de reformas idiotas.

domingo, diciembre 01, 2013

EL DESEMBARCO DE MARIO EN LA GAME BOY

Con la llegada de una nueva generación de videoconsolas, encuentro apetecible echar la vista atrás y recordar una serie de juegos pertenecientes a la etapa dorada de Nintendo que inauguró la Game Boy. Una dosis de nostalgia no es mala de vez en cuando.

En 1989 salió al mercado la Game Boy, la videoconsola portátil más exitosa de todos los tiempos, junto con juegos como Super Mario Land. En esta entrega de sus aventuras, el fontanero no tenía que rescatar a la princesa Peach y enfrentarse a Bowser. La secuestrada era una tal princesa Daisy de Sarasaland (sic), secuestrada por un extraterrestre, Tatanga, cuyas intenciones son más bien ignotas.

Super Mario Land no era un juego excesivamente largo pero sí difícil de completar. De un lado, no había posibilidad de guardar, en contraste con otros juegos de Mario, y superar todas las fases de corrido con un número limitado de vidas requería de no poca paciencia y habilidad. De otro, los controles, desconozco si intencionadamente, exigían una gran precisión para no caer en el abismo o en las fauces de un enemigo. Fue de los primeros juegos que tuve de la Game Boy y siempre me resultó arduo llegar al final.

Dado el éxito de ventas tanto de la Game Boy como de Super Mario Land, en 1992 apareció la segunda parte, Super Mario Land 2: 6 Golden Coins. La mejora respecto a su antecesor es evidente en todos los aspectos, desde gráficos a controles, pasando por la variedad de enemigos y fases. Además, como es tradicional en los juegos de Mario, las fases vuelven a estar en un mapa por el que uno puede desplazarse libremente y, por tanto, es posible guardar.

En aquella época, mis amigos y yo no poseíamos muchos juegos de la Game Boy, así que existía una desarrollada cultura del intercambio. Cuando Super Mario Land 2 cayó en mis manos gracias a uno de ellos, me enganchó de principio a fin. La historia es simple. A su vuelta de Sarasaland, Mario descubre que en su país un sujeto parecido a él pero con el alma corrompida ha hechizado a los habitantes para volverlos en su contra y, no contento con ello, ha ocupado su castillo. Ese villano no es otro que Wario, quien debutó en este juego exitosamente.

Super Mario Land 2 es más fácil que Super Mario Land, exceptuando la fase que tiene lugar en el espacio, donde regresa Tatanga como jefe, y el castillo de Wario, terriblemente complicado, casi tanto como aprobar unas oposiciones: llegar hasta Wario podía comportar --sin exagerar-- unos veinte intentos. Y el susodicho es uno de los jefes finales más poderosos que recuerdo en un juego de Mario, pues había que vencerle en tres ocasiones seguidas, y en la segunda y tercera utiliza dos de los objetos que dan poderes (la Zanahoria Mágica y la Flor de Fuego), permitiéndole volar y lanzar bolas de fuego.

El personaje de Wario debió de caer bien, habida cuenta de que en 1994 protagonizó Wario Land: Super Mario Land 3, un spin-off que posteriormente se volvería habitual con personajes de los juegos de Mario. Al igual que Donkey Kong, Wario pasa de villano a héroe, aunque uno muy especial. Su objetivo no es rescatar a una princesa o salvar un reino de la tiranía. Solamente busca dinero. De hecho, el mayor o menor éxito al final del juego va unido al tamaño del tesoro reunido (sustraído a los antagonistas, una banda pirata de patos). La actividad de acumulación de riqueza, que hoy sería censurada por el Papa, a mí me parecía completamente lógica en un tipo como Wario, despojado de toda gloria y bienestar material tras su derrota a manos de su némesis.

Es un juego de plataformas similar a los de Mario, pero con diferencias notables. Wario es más lento y bruto, y una característica esencial son los gorros o cascos que puede encontrar y usar a lo largo de los niveles y que confieren distintos poderes.

La serie terminó con este título, si bien es ocioso señalar que Mario y Wario fueron protagonistas de otros muchos y celebrados juegos. De los tres aquí reseñados destaco su originalidad, su voluntad de superar al anterior y el entretenimiento puro y satisfactorio que proporcionaban. Que vivan Nintendo y su vieja, mítica Game Boy, que con juegos así hizo las delicias de quienes crecimos en los noventa.

domingo, noviembre 24, 2013

EL CAMPUS DE BATALLA

La Facultad de Derecho de la Universidad Complutense de Madrid ha vuelto a sufrir un ataque. Un nutrido grupo de radicales de izquierda asaltaron el edificio, destrozaron el local de una asociación universitaria de corte conservador y agredieron verbal y físicamente a varios alumnos.

No es la primera vez que la Facultad de Derecho es objeto de las atenciones de tales benefactores de la humanidad, que intentan imponer su ideología mediante la violencia. La Facultad de Derecho es para ellos un reducto de orden y buen hacer universitario, muy diferente de su modelo ideal, la Facultad de Ciencias Políticas de Somosaguas, en la que reina el caos. Allí el profesor progresista adoctrina, se persigue al disidente y hay una continua exaltación del pensamiento único y del terrorismo.

Tampoco es nueva la reacción –timorata e insuficiente-- del Rectorado. Lejos de garantizar la seguridad y tranquilidad de los alumnos, el Rectorado ha solido ponerse de parte de los bárbaros, con quienes se muestra comprensivo. Y si la policía entra en el campus, lo denuncia con rapidez, permitiendo que campen a su aire piquetes violentos u hordas como la que entró en la Facultad de Derecho.

Por culpa de Berzotas y Carrillo, la Universidad Complutense de Madrid está en la ruina económica y va perdiendo atractivo para quienes desean adquirir una formación útil a partir de la cual ganarse la vida. En cambio, los asamblearios y extremistas, los que prolongan ad infinitum sus estudios a costa del contribuyente, están encantados, pues prefieren rebozarse en un estercolero antes que se promueva la excelencia. Ellos son los que dicen que van a salvar la educación pública de las garras del neoliberalismo. A lo mejor deberían salvar la educación pública de sí mismos.

Porque la Universidad ha de ser un espacio de libertad, intercambio de ideas, transmisión de conocimientos y sosiego, no un escenario de protestas, como si aún perviviera el franquismo, y menos todavía un lugar en el que los alumnos responsables sufren insultos y agresiones inopinadas que, además, quedan impunes.

Lo más preocupante, empero, no es la actuación de estos grupos, que no es, ya lo dije, novedosa, sino el amparo que les proporcionan partidos que están en las instituciones y que, en principio, participan en el sistema, pero cuyo extremismo latente se ha ido revelando al calor de la crisis. Así, esa IU que busca en la calle lo que no obtendrá en las urnas, que llama a la revolución y pesca en el lodazal del sectarismo: lo sucedido en la Facultad de Derecho es una concreción de sus planteamientos. En un ejercicio no sé si de mala conciencia o de hipocresía, Llamazares ha sentenciado que no hay terrorismo de izquierdas. La correcta interpretación de sus palabras es que, si el terrorismo lo practica la izquierda, entonces no es terrorismo.

Contra Llamazares, IU y la chusma que contamina el campus hay que luchar sin descanso. Si se producen nuevos asaltos, los alumnos deberían organizarse y defenderse, porque seguro que son más y mejores que los atacantes. Cuando se rompen las reglas y la autoridad no actúa, no queda otra opción. Y esos alumnos que estudian y que tan sólo buscan labrarse el futuro, rechazando la utopía totalitaria de la izquierda, son los que de verdad otorgan valor a la Universidad.

domingo, noviembre 17, 2013

TRECE PROPUESTAS REFORMISTAS

Ya ha pasado un tiempo desde que se presentó el Informe de la Comisión para la Reforma de las Administraciones Públicas. En él se contienen afirmaciones muy certeras, como la que sigue: “Una economía competitiva exige unas AA. PP. modernas, transparentes y ágiles. Necesita un sector público libre de solapamientos, duplicidades y gastos innecesarios. Volcado al servicio de ciudadanos y empresas, y equiparable a los sistemas más eficaces de nuestro entorno”.

En el Informe no sólo se detallan reformas a emprender, sino que también incluye otras que ya están en marcha, por ejemplo, la que afecta a la Administración local o la Ley de Transparencia, Acceso a la Información Pública y Buen Gobierno.

Sin lugar a dudas,  muchas de estas reformas se quedarán en el camino por falta de voluntad política o serán víctima de una deficiente implantación o de resistencias al cambio en las estructuras administrativas.

He decidido elaborar mi propia relación de propuestas tendentes a la modernización de la Administración y mejora de su funcionamiento y servicio al ciudadano-administrado:

--Adopción de un procedimiento administrativo europeo, en línea con lo defendido por el profesor José Eugenio Soriano y otros en la obra Procedimiento administrativo europeo (Civitas, 2013). Incrementaría la seguridad jurídica, mediante el control de la acción administrativa de las instituciones europeas, y aportaría economía institucional, evitando así a los ciudadanos el tener que esperar a pronunciamientos concretos del Tribunal de Justicia.

--Reforma parcial de la Ley 30/1992, de 26 de noviembre, de Régimen Jurídico de las Administraciones Públicas para clarificar el régimen de responsabilidad patrimonial de las mismas, que ha tenido una construcción muy jurisprudencial y está necesitado de una actualización.

--Derogación del artículo 130.3 LRJAP, eliminando la responsabilidad solidaria en los supuestos de autoría múltiple de una infracción, solidaridad que ha sido declarada contraria al artículo 25.1 CE por el Tribunal Supremo.

--Derogar el apartado 7 del artículo 70 de la Ley 29/1998, reguladora de la Jurisdicción Contencioso-administrativa (desplazamiento de la carga de la prueba en procesos en que se aleguen actuaciones discriminatorias por razón de sexo).

--Modificar el artículo 32.1.b) de la Ley de Expropiación Forzosa para que sólo forme parte del Jurado Provincial de Expropiación un técnico de la Delegación de Hacienda y supresión de la letra e) de dicho precepto. Asimismo, reformar las reglas del procedimiento de urgencia a fin de que responda efectivamente a una urgencia y limitar los márgenes de ese concepto.

--Modificar parcialmente el artículo 18 de la Ley 6/1997, de 14 de abril, de Organización y Funcionamiento de la Administración General del Estado para que los directores generales sólo puedan ser nombrados entre los funcionarios mencionados en dicho precepto. Se busca así profesionalizar este órgano directivo y más neutralidad administrativa.

--Revisar a la baja en la Ley 58/2003, de 17 de diciembre, General Tributaria las cuantías de los recargos por declaración extemporánea. Además, eliminar la extensión a los adquirentes de explotaciones o actividades económicas de las sanciones por infracciones que pudieron cometerse con anterioridad, pues se está produciendo una vulneración de los principios sancionadores de personalidad y culpabilidad.

--Derogación de la Ley 7/2012, de 29 de octubre, de modificación de la normativa tributaria y presupuestaria y de adecuación de la normativa financiera para la intensificación de las actuaciones en la prevención y lucha contra el fraude.

--Reformar la Ley Orgánica 2/1982, de 12 de mayo, del Tribunal de Cuentas y la Ley 7/1988, de 5 de abril, de Funcionamiento del Tribunal de Cuentas en tres aspectos. Primero, los consejeros de cuentas únicamente podrán ser nombrados entre profesionales de reconocida competencia con más de 65 años. Segundo, aumento sustancial de la cuantía de las multas coercitivas que este órgano puede imponer por incumplimiento de sus requerimientos de información. Y tercero, establecimiento de cauces de coordinación y asistencia entre este órgano y la Agencia Estatal de Administración Tributaria y la Intervención General de la Administración del Estado. Se reforzaría la independencia del TCU, así como su capacidad para fiscalizar las cuentas y la gestión económica del sector público.

--Reformar la Ley 15/2007, de 3 de julio, de Defensa de la Competencia con la finalidad de definir más taxativamente los tipos de las infracciones que contempla. La idea es aumentar la certeza de las empresas en lo tocante a conductas contrarias a la libre competencia y reducir la discrecionalidad del órgano supervisor.

--Derogación de los artículos 140 y 141 de la Ley 7/1985, de 2 de abril, reguladora de las Bases del Régimen Local, que permiten a los entes locales establecer tipos infractores e imponer sanciones. Estas disposiciones atentan contra el principio de legalidad sancionadora.

--Revisión a la baja de todas las cuantías de sanciones pecuniarias recogidas en legislaciones especiales (excepto las de la LGT), ya que en muchos casos estas cuantías son manifiestamente desproporcionadas y responden a fines recaudatorios antes que a la función de represión y prevención que cumplen las sanciones.

--Derogación de todas las prohibiciones que afectan a locales y negocios privados previstas en la Ley 42/2010, de 30 de diciembre, por la que se modifica la Ley 28/2005, de 26 de diciembre, de medidas sanitarias frente al tabaquismo y reguladora de la venta, el suministro, el consumo y la publicidad de los productos del tabaco.

domingo, noviembre 10, 2013

DOS NUEVOS DERECHOS QUE AGRADECER A LA IZQUIERDA: ERASMUS Y TELEVISIONES AUTONÓMICAS

No es fácil gobernar planteando una alternativa liberal a la socialdemocracia rampante. Cualquier intento de reducción o racionalización del sector público español va a topar con la intransigencia radical de una izquierda cuya única receta –en el plano de la sostenibilidad financiera— consiste en incrementar la presión fiscal. Lo que ha sucedido con las Becas Erasmus y la televisión pública valenciana es extraordinariamente ilustrativo.

El plan de Wert en relación con las Becas Erasmus era redistribuirlas. No había recorte alguno, sólo se privaba de beca a los estudiantes que no disfrutaran de una beca general, concediéndose una suma de dinero más cuantiosa a los que sí disfrutan de tal beca, pensada para los que tienen una menor renta. A esta decisión se le puede achacar la inoportunidad del momento, una vez iniciado el curso y con los Erasmus ya en sus países de su destino, pero en modo alguno ha de rechazarse su loable fin. Los recursos son pocos y los Erasmus muchos: es lógico que se ayude más a los que realmente lo necesitan. 

Los progresistas no comparten esta valoración, a pesar de que entronca con el principio marxista de dar a cada uno según su necesidad. Afirman que esas becas son un derecho. Los alumnos afectados, por supuesto, se han expresado en similares términos, alegando que Wert les ha robado sus sueños. La generación mejor preparada de todos los tiempos es también la más llorica.

España sufre una inflación de derechos, sentimentalismo, victimismo y cultura del subsidio. Una cosa es que en tiempos de bonanza se concedan ayudas para que los jóvenes españoles vayan a emborracharse al extranjero con sus compatriotas (porque no es a otra cosa a lo que una generalidad de alumnos dedica su experiencia como Erasmus) y otra que ya eternamente y aun cuando lo prioritario es gastar menos y mejor haya que mantenerlas.

Si los universitarios españoles albergan el sueño de pasar una temporada en el extranjero perdiendo el tiempo, lo deseable es que se lo paguen de su propio bolsillo, no que obliguen al contribuyente a sufragar caprichos. Veo bien que se apoye a los desfavorecidos, pero no a cualquiera, pues, como he dicho, es poca o nula la formación que se puede esperar en estos casos. No creo que la preparación de los universitarios españoles se resintiera mucho en caso de desaparecer las Becas Erasmus.

Con la televisión pública valenciana ocurre algo parecido. Como antes sobraba el dinero, proliferaron las televisiones autonómicas, cuya principal función no es la de prestar un servicio público, como erróneamente sostiene Tomás Gómez, sino actuar como medio de propaganda al servicio del partido en el poder. Ahora estas televisiones, deficitarias, se han convertido en un lastre que la izquierda está empeñada en perpetuar. Por un lado, una ridícula exaltación de lo público conduce a justificar la permanencia ad eternum de entes tan inútiles como las televisiones autonómicas, en cualquier circunstancia y cueste lo que cueste. Por otro lado, en los territorios donde la izquierda está aliada o identificada con el separatismo estas televisiones son estructuras de Estado, que diría Artur Mas, idóneas para el adoctrinamiento cultural y lingüístico.

Es absurdo calificar de servicio público esencial las televisiones autonómicas; hablar de derecho a ellas resulta, cuando menos, ofensivo. Actualmente, la oferta televisiva y las posibilidades de obtener información por parte de los ciudadanos son inmensas y sin coste alguno. Y en lo atinente a la cultura y lengua propias de determinadas regiones, es dudoso que su subsistencia dependa de unos cuantos documentales y tertulias de tres al cuarto.

La izquierda, constituida en heroica defensora de los derechos sociales cuestionados en estas líneas y de otros muchos, podría resumirlos en uno solo: El derecho a un sector público sobredimensionado, ineficiente e imposible de costear a mayor gloria de todo tipo de fantasías, clientelas y grupos mascota.

jueves, octubre 31, 2013

LA AMENAZA INVISIBLE

Tal y como estaba previsto, la reunión comenzó en la noche del 31 de octubre. Rubalcaba había congregado en su mansión, localizada en las afueras de Madrid, a un grupo que estimaba apropiado para conspirar.  

--Bienvenidos –saludó Rubalcaba cuando el último de sus invitados se hubo acomodado en el salón principal, grande pero opresivo por la acumulación de objetos, muebles y adornos. El líder del PSOE iba vestido con su ropa de estar por casa, un hábito negro con capucha--. Como sabéis, tenemos que tomar decisiones sobre el futuro de este país, po-porque el PP se lo está cargando, a-amigos –añadió con su tartamudeo característico, no se sabía si real o fingido.

Alrededor de una mesa sobre la que reposaba un peculiar objeto, se hallaban sentados Tomás Gómez, Soraya Rodríguez y Elena Valenciano. Esta última se había disfrazado de bruja pintándose la cara de verde y embutiéndose en un ajustado vestido negro que resaltaba las deformidades de su cuerpo. 

--Creí que íbamos a celebrar una fiesta de Halloween –comentó, decepcionada.

Tomás Gómez, el hombre que una vez tuvo patillas, que nada más llegar había tenido que reprimir una mueca de asco y burla al toparse con Valenciano ataviada de semejante guisa, dejó escapar una carcajada. Después, sus ojos achinados y bordeados de arrugas se posaron en la torva figura de Rubalcaba, que con un gesto de dolor en el rostro no dejaba de frotarse las rodillas.

--¿Te ocurre algo? –preguntó Tomás, la sonrisa aviesa. Detestaba íntimamente a Rubalcaba, y sabía que éste sentía lo mismo hacia él y que, si le había invitado a aquella reunión, era porque el viejo zorro cumplía la máxima de tener cerca a los amigos y a los enemigos aún más cerca. 

--Me-me molestan las rodillas –gruñó Rubalcaba--. Esta mañana he tenido una reunión con Artur Mas y ya sa-sabes, me he pasado todo el tiempo arrodillado en atención alta dignidad y condición de molt honorable. Hay que respetar los derechos históricos de Cataluña.

--Es cierto –convino Tomás, poniéndose serio, lo que sucedía cada vez que le mentaban aquellos derechos históricos, sagrados, especiales--. El encaje de Cataluña en España exige que seamos respetuosos con los catalanes. Son una raza superior, más europeos, más productivos… Muy buena gente, además, como los jugadores del Barcelona. Cuando gobierne Madrid, voy a introducir la inmersión lingüística en catalán para que nos parezcamos un poco a ellos.

Rubalcaba, tras asentir varias veces con la cabeza, señaló el objeto de la mesa, una especie de cilindro metálico de gran tamaño insertado entre algodones en una caja de cartón.  

--Justamente hoy vamos a resolver ese encaje de Cataluña en España y, de paso, a moralizar Madrid. Si no actuamos pronto, acabarán construyendo Eurovegas aquí, y eso no po-podemos tolerarlo, cáscaras. Es un negocio inmoral, sucio. 

La hasta entonces rígida como estatua Soraya Rodríguez abrió mucho los ojos y, circunspecta y sin variar un ápice su permanente rictus de amargura, comenzó a hablar como si atravesara un episodio de trance: 

--Un negocio que los socialistas debemos parar, es nuestra responsabilidad. El PP, vendido al neoliberalismo anglosajón, quiere crear puestos de trabajo de mala calidad y que los madrileños se dediquen a apostar y perder su dinero en el juego y, para colmo de males, que puedan fumar en los locales de ocio, con lo que pronto desarrollarán cáncer y morirán sin remisión, porque el PP está privatizando la sanidad y sólo podrán pagarse el tratamiento los ricos. Pero como habrán perdido el dinero apostando no habrá nadie que pueda curarse… Morirán los viejos, los niños, las mujeres… Familias destrozadas, colapso social…

--Gracias, Soraya, gracias por tu diagnóstico –atajó Rubalcaba, y carraspeó antes de seguir--: El caso es que tengo la solución perfecta para ambos problemas, el catalán y el madrileño. Sólo tenemos que utilizar eso que está en la mesa. 

--¿De veras? –dudó Tomás, echando un vistazo superficial al cilindro de metal.

--Es una bomba, una bo-bomba nuclear –reveló Rubalcaba, y emitió una risita infantil.
 
Por su parte, Tomás echó hacia atrás su asiento de la impresión y casi cayó al suelo; Soraya arqueó una ceja; y Valenciano roncó con fuerza, pues se había quedado dormida.  

 --No os preocupéis –dijo Rubalcaba--, es segura. El mercado negro está cada vez mejor surtido. 

 
--¿Qué vamos a hacer con ella? –quiso saber Tomás, alarmado.   

--Fácil –contestó Rubalcaba--. La próxima semana haremos estallar esta cabeza nuclear en los terrenos de Alcorcón donde está planeado que se levante Eurovegas. No habrá pérdidas humanas ni materiales, pero la radiación hará imposible la continuidad del proyecto y Adelson, ese pérfido magnate, tendrá que llevarse sus veinte mil millones a Cataluña si es que quiere seguir invirtiendo aquí.—Rubalcaba acompañaba sus explicaciones de tantos movimientos con las manos que Tomás apartó la vista para no marearse--. De esta forma, si os dais cuenta, ma-mataremos dos pájaros de un tiro. Madrid quedará libre de la depravación capitalista y del modelo productivo caduco que combatimos los socialistas. Y Cataluña recibirá una inyección económica que restará urgencia al debate por la independencia. A partir de ahí, seguro que se quieren sentar a negociar para convertir este país en una federación.

--¿Qué es una federación? –preguntó Valenciano, que acababa de despertarse.

Rubalcaba caviló unos instantes. 

--Es una cosa en la que se reconoce la singularidad de Cataluña y en la que Madrid no manda tanto –explicó torpemente, agitando mucho las manos.

--¡Ah! –exclamó Valenciano--. Entonces es como el PSOE, donde los catalanes hacen lo que quieren y a ti, Alfredo, no te hace caso nadie.

--Sí, más o menos –concedió Rubalcaba, resignado.

--En todo caso, es un plan perfecto –admitió Tomás, frotándose las manos--. Ignacio González perderá Eurovegas, su proyecto estrella, y lo tendrá muy difícil en las elecciones. ¡Pronto seré Presidente! Los madrileños empezarán a hablar catalán y terminará la confrontación entre territorios. Hasta estoy pensando en sustituir la bandera madrileña por una estelada en condiciones. 

--Con el PSOE en Madrid esta región volverá a apostar por la justicia social, la igualdad y la solidaridad –peroró Soraya Rodríguez--. Ahora está presa de la desdicha, maldita, y languidece aplastada por el peso de derecha más extrema de Europa. Oíd lo que dice El País, hermanos.—Extrajo un ejemplar de dicho periódico de su bolso--. “Decadencia de Madrid”, “Madrid, sucia y abandonada”, “Madrid, ciudad de feos e ignorantes”. “Madrid pierde turistas”, “Madrid es la única ciudad del mundo donde se venden estatuillas de Hitler y Franco”…

--Gracias otra vez por tus apreciaciones, Soraya –cortó nuevamente Rubalcaba--. Ejem, sí, creo que es una solución bu-buena. España ha robado mucho a los catalanes y es hora de ser justos. Así se sentirán más queridos. En cuanto a Eurovegas, está claro que hay que evitar que Madrid se corrompa de esa manera. Y ahora, vamos a empaquetar esta preciosidad para enviarla al que se encargará de detonarla llegado el mo-momento. ¡Seguro que algún policía incauto se presta a ello! 

Nada más poner Rubalcaba sus manos sobre la fría superficie de la bomba, un estridente pitido taladró los oídos de los presentes. 

--¡La bomba va a explotar! –chilló Tomás, y procedió a tirarse al suelo y ocultarse debajo de su silla. 

Hasta la imperturbable Soraya Rodríguez se mostró afectada. 

--¡Que alguien apague esa puta mierda, por los clavos de Satanás! ¡Nos va a fundir el cerebro! ¡Es una trampa de la derecha! ¡Neoliberalismo! ¡Desigualdad! 

El pitido dejó de sonar.

--Sólo es la alarma de la ca-casa –aclaró Rubalcaba, tan sobresaltado como los demás--. Iré a ver qué pasa. 

Se acercó a un interfono instalado en la pared y apretó el botón para comunicarse con la garita del guardia de seguridad que vigilaba la entrada de la mansión.

--Oye, ¿por qué ha sonado la alarma?

--Parece que alguien ha saltado la verja –respondió el guardia--. ¿Aviso a la policía?

--No, no, de-de ninguna manera –negó Rubalcaba, que antes de nada tenía que poner a buen recaudo la bomba. Y aparte de eso, su mansión escondía demasiados esqueletos en los armarios como para que la policía se presentara allí--. Ve a comprobarlo y avísame de cualquier novedad.

Cerró la comunicación y se dirigió a sus invitados.

--No os preocupéis –les tranquilizó--, seguramente sean unos ga-gamberros que vienen a hacerme una jugarreta por Halloween. Pero no pasa nada, aquí estamos a salvo.

Hubo un ruido de cristales rotos y la alarma saltó de nuevo. Una pegajosa sensación de miedo se apoderó del salón.

--Eso ha sonado cerca –musitó un inquieto Tomás, mirando en dirección a la puerta.

Rubalcaba llamó por el interfono al guardia, pero nadie respondió. Apagó la molesta alarma pulsando otro botón. 

--Recórcholis –rezongó--. A lo peor ha entrado alguien, deberíamos hacer algo… ¿Traéis armas? Yo voy siempre armado.—Y palmeó el bolsillo derecho de su hábito, donde se adivinaba la forma de una pistola. 

Tomás blandió una navaja de siete muelles y Soraya Rodríguez sacó de su bolso un espray de pimienta. 

--Lo siento, sólo tengo la escoba de bruja –se disculpó Valenciano, encogiéndose de hombros--, y me la he dejado en la entrada.

Con muchas prevenciones, y tras discutir sobre quién tenía que ir delante, responsabilidad que finalmente recayó en Tomás por ser el más alto y fuerte, el grupo abandonó el salón y recorrió lentamente los pasillos lóbregos y desiertos de la mansión.

No hallaron rastro del intruso, excepto los restos de cristales en una de las puertas correderas que daba al jardín.

--A lo mejor ha sido una pedrada, sólo eso y nada más –opinó Valenciano. 

Cuando estaban a punto de relajarse y regresar al salón, un nuevo ruido delató la posición del intruso.

--¡Está en la sala de billares! –dijo Rubalcaba, y empujó a Tomás para que acelerara el paso. 

Entraron en la sala de billares, que estaba a oscuras, y no se atrevieron a moverse de la puerta hasta que Rubalcaba dio con el interruptor y la luz eléctrica iluminó los billares, las dianas, los futbolines y otros juegos con los que el líder de la oposición liberaba tensiones.

 El intruso había derribado una estantería repleta de quincalla y recuerdos vulgares. Era evidente que, por alguna razón, quería atraerles allí. 

--Pe-pero qué diantres… --empezó Rubalcaba, y enmudeció de repente. Los demás tampoco abrieron la boca, paralizados por el terror.

En la pared del fondo de la sala alguien había dibujado un círculo con una serie de extraños símbolos rúnicos en su interior. El dibujo aún estaba fresco y gruesos goterones de líquido rojo se deslizaban hacia el suelo.  

--¿Es sangre? –preguntó Gómez con un hilo de voz. Su fornido cuerpo trabajado en el gimnasio temblaba sin control. 

Ocupado en analizar el dibujo, Rubalcaba tardó en contestar. Una pegajosa sensación de miedo fue apoderándose de él. Estaba completamente lívido y el sudor perlaba su calva y su frente llena de arrugas. La flácida papada que le colgaba del lado izquierdo de la cara temblaba como si tuviera vida propia. Finalmente, se llevó una mano pecho para controlar el ritmo de su estropeado corazón y con la otra aferró la pistola.

--Es la marca de un asesino en serie –dijo al fin--. ¡Jeff, el Asesino de la Runa! Vosotros no le conocéis porque sois más jóvenes que yo, pero aterrorizó la periferia de Madrid en los años ochenta. Solía atacar casas aisladas, do-donde podía actuar sin prisas. Antes de matar a sus víctimas, sometía sus víctimas a una te-terrible tortura: utilizando un cuchillo, tallaba runas en su cuerpo. Luego, las despedaza poco a poco. Y siempre dejaba su firma, la que veis aquí. Esto es parte de su juego, nos avisa de que ha llegado y que nos va a dar caza. 

--¿Y por qué no está en la cárcel? –preguntó Valenciano, cuyo maquillaje verde estaba empezando a derretirse a causa del sudor, dando la impresión de que su cara se caía a pedazos. 

--Lo estaba –dijo Rubalcaba--, porque le cogieron y fue condenado a muchos años. Pero con el final de la Doctrina Parot le han debido de excarcelar… Repámpanos, cuando enviamos a Estrasburgo a nuestro servicial Luis López Guerra a que socavara la Doctrina Parot para beneficiar a los terroristas no tuvimos en cuenta que también saldrían criminales y asesinos. Ahora Jeff ha vuelto a las andadas… ¡y nosotros somos sus próximas víctimas!

--¡Hay que salir de aquí! --concluyó Soraya Rodríguez a voz en grito--. Si nos coge, nos hará picadillo, nos devorarán los buitres, la derecha se burlará de nosotros, la desigualdad y las epidemias se extenderán, las grandes corporaciones dominarán el mundo, no habrá pensiones públicas… ¡Sanidad! ¡Educación! ¡Prestaciones sociales! ¡El Estado de Bienestar nos necesita vivos! 

El pánico cundió entre el grupo. Los cuatro corrieron en estampida hacia la puerta principal y, a trompicones porque todos querían salir en primer lugar, huyeron de la mansión.

Cuando los gritos de Rubalcaba y sus invitados fueron una leve perturbación en la lejanía, la puerta del salón se abrió, aunque, aparentemente, nadie penetró en él. Sin embargo, una forma comenzó a materializarse progresivamente. Primero, unas cejas circunflejas, seguidas de ojos, labios, carne y todo lo demás. 

El salón ya no estaba vacío. José Luis Rodríguez Zapatero, vestido con una americana negra y una camisa blanca cual si fuera un camarero al final de su jornada laboral, había hecho acto de presencia.
Caminó hacia la bomba, que seguía en la mesa, con paso firme.  

--¿Quién anda ahí? –le sorprendió una voz.

Zapatero se giró. En la puerta descubrió a Pere Navarro, cuya habitual expresión de estolidez se había acentuado ante la presencia inesperada de Zapatero. Tapaba su frente despejada y pelo canoso con una barretina. 

--Podría preguntar lo mismo, compañero –repuso Zapatero--. No creo que estuvieras invitado a la reunión de hoy.

Navarro parpadeó varias veces y, tras un gran esfuerzo mental para buscar las palabras, dijo:

--Me enteré de la reunión gracias a los de Método 3. Y para acercar posturas entre PSC y PSOE acerca del derecho a decidir iba a darle una sorpresa a Rubalcaba participando en su fiesta de Halloween. Porque iban a celebrar una fiesta de Halloween, ¿no?

Zapatero meneó la cabeza.

--No exactamente…

--¡Si hasta he visto el dibujo con sangre en la sala de billares! ¿Y tú dónde has conseguido el disfraz de hombre invisible? He mirado al interior del salón al ver la puerta abierta y no había nadie. ¡Y entonces has aparecido de la nada!

--Es una larga historia –dijo Zapatero--. Por resumir, poseo la habilidad de volverme invisible. La fui adquiriendo poco a poco, no sé cómo. En las cumbres con líderes extranjeros nadie reparaba en mí, y pasaban por mi lado sin hacerme caso. Eso se debía a que mis poderes se estaban desarrollando. Ahora sé controlarlos y los he puesto al servicio de España. Una temporada en el Consejo de Estado me ha hecho reflexionar sobre ciertas cosas… Este nuevo plan de Rubalcaba es inaceptable. Por eso vine aquí y les engañé haciéndoles creer que era el Asesino de la Runa, para poder llevarme esta arma de destrucción masiva. 

--¿Eh? –fue la respuesta de Navarro, que contemplaba el techo del salón, una baba asomando en la comisura de sus labios. 

--No tengo tiempo para repetirlo. Ejem, ¿a qué viene la barretina?

--Es mi disfraz de Halloween.

--Pues lo he visto mejores.

--¡La gente como tú es una fábrica de independistas! –bramó Navarro--. ¿Eh? ¿Qué es ese sonido?

Antes había oído la alarma, pero esta vez era distinto. Un coro de sirenas se aproximaba a la mansión.

--¡La policía! –exclamó Zapatero, sorprendido--. ¿Cómo es posible? Nadie les ha llamado, no sería propio de Alfredo.--Una súbita corriente de malicia sacudió su mente. Después de todo, Rubalcaba ya no le caía bien. Hacía un momento había dudado acerca de qué hacer con la bomba. Pero comprendía que no tenía por qué eliminar las pruebas y que, como consecuencia, Rubalcaba saliera impune--. Creo que ya he hecho suficiente –decidió, sonriendo a Navarro. Se sentía un hombre nuevo--. Ahí te dejo la bomba nuclear.

--¿Bombea nuclear? –repitió Navarro, rascándose la cabeza--. Un momento, si la policía me pilla con eso…

Zapatero, ya casi transparente, dijo:

--Lástima que no seas invisible, ¿verdad? 

Y desapareció por completo, dejando solo a un aturdido y confuso Navarro. 

La policía había traspasado la verja de la mansión: un equipo armado hasta los dientes se disponía a entrar. El guardia de seguridad, que les había llamado porque pensaba que algo malo estaba ocurriendo dentro, les había informado de que muy posiblemente el intruso continuaba allí. 

Un tipo muy amable el guardia, habían coincidido los agentes, con un agradable acento andaluz y un peculiar sentido del humor, a pesar de las circunstancias. Un hombre de edad, seguramente a punto de retirarse. Aunque les había abierto la verja y facilitado el trabajo, hacía un rato que no le veían por ningún lado.

Y no le volverían a ver jamás.

Lejos de allí, caminando sin prisas por el arcén de la carretera, el guardia se aflojó la corbata y arrojó a la oscuridad su gorra, que había llevado bien calada durante todo el día. Su verdadera identidad quedó así desvelada. 

--Que les den por el culo –masculló Alfonso Guerra, y con inconmensurable satisfacción se llevó a los labios el habano que había estado reservando para aquel momento. 

Un año más, y sustituyendo al artículo de esta semana, os ofrezco un relato en el que la ficción no dista demasiado de la realidad. ¡Feliz noche de Halloween!