Como una vez exclamara: "¡A mí, hombres!", cuando acudieron algunos los ahuyentó con su bastón, diciendo: "¡Clamé por hombres, no por desperdicios!" (Vida de los filósofos ilustres, de Diógenes Laercio)







martes, diciembre 29, 2015

AVISO PARA LOS LECTORES

He escrito artículos para este blog con periodicidad semanal durante diez y años y medio. Creo que ha llegado el momento de poner fin a esa etapa: desde ahora, no habrá una actualización cada semana; y si las hay, serán los domingos, como de costumbre.

Aprovecho para recomendar la excelente crítica que escribió Octopusmagnificens sobre The Force Awakens (2015).

domingo, diciembre 27, 2015

TRAS LAS ELECCIONES GENERALES



Las elecciones generales han dado lugar a un escenario político que, no siendo el peor, tampoco ofrece grandes esperanzas. No será fácil formar mayorías en un Congreso de los Diputados fragmentado y con gentes muy cerriles habitándolo. Bienvenidos al multipartidismo. 
 
El PP ha retrocedido mucho respecto a 2011, pero, con todo, ha ganado las elecciones. Aunque algunos cálculos optimistas le daban unos 140 escaños, era un reto imposible solucionar en una campaña electoral los errores y carencias acumulados a lo largo de la legislatura. Mariano Rajoy va a vivir una ardua cuesta de enero y está en duda que pueda seguir gobernando. Al margen de que el PP siga en el poder, es ya imperativo que acometa un proceso de refundación no para parecerse a la izquierda, sino con el fin de diferenciarse de ella y defender con rotundidad un proyecto nacional alternativo basado en las libertades, el orden, la seriedad y la buena gestión. 
 
El resultado del PSOE ha sido muy malo, si bien ha mantenido la segunda posición. Sánchez dijo que su objetivo era sacar un voto más que Rajoy. No lo ha logrado, pero intentará gobernar como sea y pactando con quien sea. A no ser que los barones territoriales se lo impidan, cosa en absoluto segura (en el PSOE se habla mucho y se hace poco), me temo que Sánchez buscará una alianza con Podemos y los separatistas. Le importan poco los intereses generales de España. Lo único que cuenta es sentarse unos años en La Moncloa.
 
Hay que reconocer, en lo tocante a Podemos, que sí hubo remontada, o al menos no quedó relegado al cuarto puesto. Las sonrisas falsas funcionaron. Cinco millones de votos y 69 escaños es un copioso botín para la extrema izquierda. Pero su poder es sólo aparente. Por un lado, el cielo se le ha escapado después de año y medio de campaña ininterrumpida en que ha contado con el inestimable apoyo de la televisión privada y una legión de periodistas, todo ello en un contexto sumamente favorable para sus mensajes. Por otro, Podemos es en realidad Podemos y una suma de partidos periféricos como el de Ada Colau, por lo que no sorprende que el referéndum en Cataluña sea una de sus prioridades. Así pues, Pablo Iglesias ejercerá un liderazgo condicionado, no absoluto. 
 
Ciudadanos ha ido de más a menos. La campaña fue un completo desastre porque el partido, que tantas expectativas levantó, ha navegado entre la indefinición y la torpeza. Rivera permitió que Iglesias le marcara la agenda, un error garrafal en política. ¿Por qué tenía que pronunciarse sobre pactos y alianzas? ¿Lo hicieron acaso Iglesias y Sánchez? Que medite también sobre su amable trato hacia Iglesias, al que llamaba Pablo y con el que chocaba amistosamente la mano. Ese mismo Pablo es el hombre que ríe junto a Ada Colau, que envió a sus montoneros a atacar sedes de Ciudadanos, el que sube a Monedero al escenario en la noche electoral y cuyos seguidores —y soy testigo de numerosos ejemplos— han tachado de drogadicto a Rivera durante toda la campaña. Ciudadanos tendría que haber hecho hincapié en el contraste entre ellos y Podemos y haber hurgado en sus puntos débiles, como el referéndum en Cataluña o su rechazo al Pacto Antiyihadista. Y menos Suárez, palmaditas con Pablo e intentar agradar a todos.
 
De todos los posibles pactos, hay que uno que apoyaría sin reservas: PP, PSOE y Ciudadanos juntos para aplastar el separatismo y el chavismo en España. No creo, empero, que estos ojos vean lo que demandan el patriotismo, la decencia y el sentido común.

viernes, diciembre 25, 2015

MENSAJE DE NAVIDAD




Deseo a todos mis lectores una Feliz Navidad y un 2016 que colme nuestras expectativas. No desfallezcamos en las batallas que haya que librar, aunque sean duras, y en la voluntad de mejorar cada día.

domingo, diciembre 20, 2015

LAS MEJORES PELÍCULAS DE DWAYNE JOHNSON (THE ROCK)



En El regreso de la momia (2001) muchos conocimos a un tipo enorme que se hacía llamar The Rock y que estaba llamado a ser un héroe de acción del siglo XXI. Era un luchador profesional dispuesto a ganarse la vida como actor, cosa que ha conseguido con creces. Aunque no ha alcanzado un estatus equivalente al de Sylvester Stallone y Arnold Schwarzenegger durante los ochenta y noventa, creo que sí merece reconocimiento: es una figura simpática, solvente en la pantalla y dotada de cierto carisma.
 
Pasaré revista a continuación a los títulos de su filmografía que más aprecio. 
 
La primera película a destacar es The Rundown (2003), donde The Rock es un cazador de recompensas que acaba en la jungla pegando tiros y envuelto en la confrontación entre un cruel individuo (estupendo Christopher Walken) en busca de un ídolo de oro y una especie de guerrilla local que se opone a los explotadores. Es una película divertida, con buena acción y escenarios, y en ella sobresale la batalla final contra los malos, muy frenética y bien rodada.
 
También fue de mi agrado Doom (2005), a pesar de las malas críticas que recibió y de que no es una adaptación fiel del videojuego homónimo (ni falta que hace). Johnson interpreta a un sargento de marines que es enviado junto a su equipo a poner fin a un incidente en un centro de investigación ubicado en Marte. Este militar es inflexible, implacable y hará lo que sea para cumplir su misión. La evolución del personaje ante los ojos del espectador es interesante. Además, pronuncia la mejor frase de la película.
 
Me convenció Gridiron Gang (2006), típica película de superación y deporte, si bien con el ingrediente picante de que los protagonistas son menores internos en un reformatorio. Me atrevo a decir que Johnson realiza aquí una actuación más que estimable, quizá motivado por el hecho de su breve paso por el fútbol americano. Su personaje, además, no es el clásico entrenador perfecto, sino un hombre con limitaciones y sus propios problemas y traumas.
 
No puedo dejar de mencionar, por supuesto, Pain & Gain (2013), dirigida por Michael Bay. Esta historia de perdedores con demasiada afición al gimnasio engancha desde el principio. Tiene acción, sátira, humor negro… y un nítido mensaje sobre la estupidez humana. Respecto al papel de Johnson, es incalificable y va in crescendo durante todo el filme.
 
Concluyo con mi película favorita de The Rock hasta la fecha, que no es otra que Hércules (2014), una revisión del mito sin caer en tópicos y que busca la originalidad. El papel protagonista se ajusta a la perfección a Johnson, quien encarna a un Hércules de prodigiosas cualidades físicas, rodeado por un aura de leyenda, pero también humano. 
 
La carrera cinematográfica de este legendario luchador ha ido de menos a más, por lo que es posible que lo mejor aún esté por venir. Por ahora, goza de mi confianza cada vez que está en el elenco de una película.

domingo, diciembre 13, 2015

¿REMONTADA DE PODEMOS?

Desde el comienzo de la campaña electoral, Pablo Iglesias no cesa de decir que Podemos está protagonizando una remontada. A fuerza de decirlo casi se está haciendo realidad, lo que constituye un ejemplo de profecía que se autocumple. Es verdad que el chavismo español ha mejorado en las encuestas. No obstante, mucho me sorprendería que Podemos se alzara con el primer puesto en las elecciones, incluso con el tercero. Pero tal vez esto último no sea tan improbable si el PSOE sigue haciendo méritos para ello.

Pedro Sánchez ha desperdiciado una valiosa oportunidad de renovar su partido. ¡Y a fe que falta le hacía! Ha preferido, en cambio, volver a las recetas de siempre, exhibiendo un ideario herrumbroso y pactando con radicales y nacionalistas allí donde ha podido. Difícilmente ganará unas elecciones el PSOE ofreciendo subidas de impuestos, derogar todas las reformas del PP y a Jordi Sevilla como gurú económico. Sánchez se ha enajenado así el apoyo de la clase media, que mira con más confianza a Ciudadanos, a la vez que quienes creen que Albert Rivera todavía está verde seguirán apoyando al PP.

A Podemos le beneficia esta situación. El PSOE espanta el voto moderado y no consigue nada imitando a Podemos, porque la gente prefiere el original a la copia. Tras el último debate, del que Sánchez salió maltrecho, los socialistas han intensificado sus ataques contra Podemos. Lo cual, cuando se gobierna con ellos en tantos lugares, es contradictorio, por no decir impostado.

Al PP también le interesa debilitar al PSOE de esta manera. No se me ocurre otra explicación a la presencia de un representante de Podemos, en calidad de observador, en las reuniones del Pacto Antiyihadista, no suscrito por los chavistas. O se está o no se está, y que los electores extraigan las conclusiones pertinentes; pero esta fórmula alumbrada por el magín de Rajoy no es aceptable.

Por otra parte, se ha dicho que Iglesias tuvo una notable actuación en el debate del pasado lunes. Aunque ello no es exacto, fue menos rebatido y logró colar sus mensajes ante la pasividad de los demás participantes. Los medios que le apoyan hicieron el resto, pues con Iglesias están dispuestos a perdonarlo todo. Una mala pronunciación del inglés, afirmar que el derecho a la educación no está reconocido en la Constitución al mismo nivel que los derechos civiles y políticos o hablar de un imposible referéndum andaluz sobre la pertenencia a España en 1977 habrían sido considerados errores imperdonables de Rajoy y originado hirientes comentarios por espacio de varias semanas. Si lo hace Iglesias, todo se queda en la anécdota. Han sido objeto de mayor atención los nervios y gesticulaciones de Rivera que las brutales equivocaciones de Iglesias, inadmisibles en cualquier candidato serio.

La remontada de Podemos, caso de haberla, será menor de lo que desea el de la coleta. El porcentaje de indecisos al que se aferra no le puede dar la victoria: parece más probable que en ese porcentaje haya mucho voto sumergido del PP. Sí será capaz, si el PSOE persiste en su deriva, de arrebatar apoyos a los socialistas.

En todo caso, la extrema izquierda va a obtener un resultado histórico, lo que ya es de por sí lo suficientemente malo.

domingo, diciembre 06, 2015

MARIANO RAJOY



Me entero hoy de que Federico Jiménez Losantos va a publicar un nuevo libro, titulado Los años perdidos de Mariano Rajoy, que de seguro será edificante y lúcido. Por lo pronto, hace que me plantee mi valoración sobre el todavía Presidente y los últimos cuatro años.
 
Desde las filas conservadoras, Mariano Rajoy ha sido tildado, no sin razón, de pusilánime. No es un hombre proclive a la acción, pero ha sobrevivido en una difícil arena política, incluso tras el varapalo de 2008, y no es improbable que revalide su mandato en las elecciones del día veinte. 
 
Hay quienes le dedican una inquina quizá digna de mejor causa. Es el caso de Pedro J. Ramírez, que ha hecho de su batalla contra el gallego un asunto más personal que político. Otros le ven como un estadista tranquilo que ha capeado el temporal de la crisis mediante una agenda reformista.  
 
Mi opinión es intermedia. Rajoy no es mi líder político ideal y ha desperdiciado en buena medida todo el poder obtenido por el PP en 2011. No ha sabido o querido exprimirlo al máximo y no ha sido capaz de conservarlo. Muchas reformas han sido insuficientes, en tanto que otras se han abandonado; y la desidia hacia la confrontación ideológica  ha permitido el avance del populismo. Y no estoy de acuerdo, como liberal, con su política fiscal y presupuestaria. Además, es un hombre que carece de un ideario sólido, prefiere basar sus intervenciones en frases hechas y refranes y aludir a objetivos genéricos sin mucho desarrollo detrás. 
 
¿Pero cuál es, hoy por hoy, la alternativa? Rajoy sube de categoría cuando es comparado con los nuevos líderes que le disputan el puesto. Difícilmente pudo ser más bochornoso el debate organizado por El País entre Rivera, Sánchez e Iglesias. Desde las formas pueriles a las ideas compradas en el todo a cien de la plaza, todo lo encontré ridículo y de un nivel muy bajo. El debate habría estado bien si hubiera tenido lugar en el patio de un colegio y ante una audiencia de deficientes mentales.
 
Por comparación con los tres mercachifles citados, Rajoy se asemeja a Cánovas del Castillo. Qué drama el de la nueva política. El sesentón, anticuado, aburrido y titubeante Rajoy, cargando con todas sus limitaciones, sigue siendo un valor más seguro que el encarnado por los que olvidan la corbata y ofrecen al electorado nada con sifón. Es por ello que el lema de campaña del PP es sumamente acertado: “España en serio”. Frente a las adolescencia de la que aún no han salido Sánchez, Iglesias y Rivera, la experiencia y solvencia de Rajoy. 
 
En verdad, ha sido una legislatura poco o nada brillante, aunque la situación de partida era endiabladamente mala. Y es fácil, ante amigos o conocidos, alabar a Rivera y despreciar al Rajoy de los tics y las frases torpes. Pero también hay que reconocer méritos al Presidente. No todo en la legislatura han sido equivocaciones. Y, en cualquier caso, me apetece llevar la contraria, oponer a todos esos jovenzuelos un señor chapado a la antigua. A la actual oposición le quedan años de estudio para poder aspirar a gobernar seriamente, por lo que es menester que siga siendo oposición durante ese tiempo.

domingo, noviembre 29, 2015

EL DEBATE SOBRE LOS DEBATES



Los debates televisivos son un ingrediente esencial de las campañas electorales. Permiten que los candidatos confronten directamente sus proyectos ante una gran audiencia y, sobre todo, ofrecen un espectáculo en el que unos líderes pueden lucirse gracias a su oratoria o réplicas mordaces y otros hundirse por culpa de un error flagrante o una actuación pobre.
 
En la campaña de 2011, el debate entre Rajoy y Rubalcaba, pese a su rigidez, dejó momentos interesantes y puso de manifiesto que el candidato socialista ya consideraba a su rival como futuro inquilino de La Moncloa, pues le hacía preguntas propias de un periodista ante un gobernante.
 
Viene una nueva campaña electoral y los debates se han puesto de moda. Los líderes de los partidos emergentes, que viven por y para la televisión, están dispuestos a debatir en cualquier formato. Si en 2011 hubo un único debate electoral al máximo nivel, en 2015 serán al menos tres. Y, en principio, parece difícil que los candidatos se limiten a leer un aburrido guión y a enseñar incomprensibles gráficas a la cámara. Que los políticos tengan que esforzarse más y salir de su área de confort es una buena noticia.
 
Sin embargo, Rajoy ha dicho que sólo quiere debatir con Pedro Sánchez y ha enviado a Soraya al debate a cuatro que tendrá lugar en la televisión. Esta decisión, como era previsible, ha generado polémica. ¿Debe acudir el Presidente a todos los debates? 
 
La respuesta no está clara. En política es importante que no sean los adversarios los que marquen la agenda. Al desmarcarse del debate a cuatro, Rajoy demuestra que no se deja arrastrar por los demás. No creo que deban ser Rivera o Iglesias los que digan al Presidente lo que tiene que hacer en la campaña. Participar en debates, aunque sea un ejercicio saludable, no es ninguna exigencia constitucional o legal. Rajoy va a debatir con Sánchez, que de momento es el líder de la oposición, y con eso ya cubre el expediente. Caer en el juego de los partidos emergentes y exponerse a un ataque por triplicado carece de sentido.
 
Obviamente, si Rajoy fuese otro hombre y estuviese sobrado de recursos dialécticos no tendría problema en arrollar a los otros tres candidatos, cuyo nivel es manifiestamente mejorable. Pero Rajoy es mucho Rajoy y prefiere la prudencia. Ya bastante tiene con todas las entrevistas que está dando. 
 
Los dos duelos celebrados hasta ahora, los de Iglesias y Rivera, han sido generosos en paparruchas e ideas del todo a cien, pero, afortunadamente, también ha habido estocadas y un poco de mala leche. Por otra parte, y sin que ello signifique ahogar la espontaneidad, creo que ha de seguirse un orden de temas y que el moderador debe ser activo. Si no, el debate acaba degenerando en conversación de cafetería.  
 
Según los expertos, los debates electorales rara vez son decisivos (sí pueden hacer mucho daño, como bien sabe Rick Perry). Son más bien un ritual democrático, una prueba de fuego para los candidatos. No obstante, en unas elecciones tan reñidas como las que se aproximan, cualquier modo de ejercer influencia sobre el electorado es bueno y ningún partido puede subestimar ya el poder de la televisión.