Como una vez exclamara: "¡A mí, hombres!", cuando acudieron algunos los ahuyentó con su bastón, diciendo: "¡Clamé por hombres, no por desperdicios!" (Vida de los filósofos ilustres, de Diógenes Laercio)







domingo, diciembre 11, 2016

HOMENAJE A GEORGE H. W. BUSH



¡Cuánto ha cambiado todo desde los años ochenta y noventa, a pesar de no haber trascurrido tanto tiempo! Cambios culturales, tecnológicos, económicos… Y esos cambios son especialmente notorios, por descontado, en lo que concierne a la clase política.
 
En 1988, los americanos eligieron a un hombre serio y comedido como Presidente. George H. W. Bush poseía un impresionante cursus honorum: aviador durante la Segunda Guerra Mundial, empresario del petróleo, embajador, Director de la CIA y Vicepresidente. Lo cual contrasta con el Presidente electo, Donald Trump, empresario de éxito pero sin ninguna responsabilidad política anterior.
 
Bush padre, que fue un hombre hecho a sí mismo y un político sumamente honesto, ha pasado a la Historia por dos frases. En la primera criticó el programa económico de Ronald Reagan, basado en aumentar el gasto militar y bajar los impuestos, acuñando el concepto de voodoo economics. La segunda frase es aún más conocida y la pronunció en la convención republicana de 1988 para garantizar que él no subiría los impuestos: “Read my lips: no new taxes”. Tal contundencia no se vio corroborada por los hechos, como es sabido, si bien hay que decir, a modo de atenuante, que Bush nunca contó con el respaldo de la Cámara de Representantes y del Senado, controlados por los demócratas durante su mandato. 
 
Comenzaban los años noventa, el inicio de una genuina pax americana que perduraría hasta 2001. Bush asistió al derrumbe de la Unión Soviética y lideró una coalición victoriosa en la Guerra del Golfo. Como dato curioso, señalo que en 1990 nombró a Arnold Schwarzenegger su principal asesor en materia de educación física y deporte. Sin embargo, los malos datos económicos, el daño a su credibilidad ocasionado por la subida de impuestos y el extraordinario carisma de su adversario en 1992, Bill Clinton, un hombre que aún cautiva, le arrebataron un segundo mandato. 
 
Su libro Looking Forward (1987) es un interesante repaso a su trayectoria, las memorias y proyectos de un hombre inteligente, con sentido de Estado y sin estridencias. Por desgracia, no escribió unas memorias de su etapa presidencial, a no ser que se den por buenas las que destruyó Bart en un mítico episodio de Los Simpsons
 
Bush padre reconocía que no era el hombre más elocuente, añadiendo que la elocuencia no extrae petróleo del suelo. Nada que ver con los charlatanes que hoy pueblan la política. Para mí, el último Presidente americano de la vieja escuela: gente recia que había vivido la guerra en primera persona y que en su carrera política tuvo que lidiar con un antagonista tan formidable como la URSS. 
 
La primera vez que tuve noticia de él fue en el citado capítulo de Los Simpsons, en el que aparece ya retirado de la política y pronto convertido en enemigo de Homer. Ya entonces, incluso en esa versión satírica, me pareció un excelente modelo político. Y hasta hoy. 
 
Aunque el republicano que a partir de enero ocupará la Casa Blanca no se parece demasiado a Bush, hay que darle una oportunidad: es el hombre apropiado para el trabajo, pues es el único capaz de inyectar confianza en una nación que la necesita con urgencia.

1 comentario:

octopusmagnificens dijo...

¡Buen artículo! Un episodio interesante y algo olvidado de la administración Bush fue la invasión de Panamá, sobre la que recuerdo discusiones de carácter político e incluso militar, con la entrada en acción del AH-64 Apache y, sobre todo, la impactante revelación del F-117A Nighthawk.